
Ortodoncia infantil: ¿brackets o alineadores invisibles?
Cuando llega el momento de iniciar un tratamiento de ortodoncia en niños, los padres suelen plantearse una pregunta clave: ¿es mejor optar por los tradicionales brackets o por los alineadores transparentes? Ambas técnicas buscan la misma meta —corregir la mordida y alinear los dientes—, pero difieren en estética, comodidad, coste y nivel de compromiso necesario.
Conocer las características de cada sistema es esencial antes de tomar una decisión junto al ortodoncista. A continuación, presentamos una comparativa clara con los aspectos más relevantes de cada opción.
Brackets: eficacia y control en todo tipo de casos
Los brackets, metálicos o estéticos, son el método fijo más utilizado y siguen siendo una solución muy efectiva en ortodoncia infantil.
Puntos fuertes
- Indispensables en maloclusiones complejas y problemas severos de alineación.
- En muchos casos, suponen una inversión más asequible frente a otros sistemas.
- Proporcionan una fuerza constante, lo que agiliza ciertos movimientos dentales.
Aspectos a considerar
- Son visibles y, por tanto, menos discretos que otras alternativas.
- Requieren una higiene exhaustiva para prevenir caries o inflamación de encías.
- Durante los primeros días pueden generar rozaduras en labios o mejillas.
- Imponen limitaciones en la dieta, evitando alimentos muy duros, pegajosos o crujientes.
Alineadores invisibles: estética y comodidad
Los alineadores transparentes son férulas removibles que se cambian periódicamente para guiar a los dientes hacia la posición correcta.
Ventajas destacadas
- Casi imperceptibles, lo que aporta una solución estética muy valorada.
- Mayor comodidad: no irritan la boca ni llevan alambres.
- Al ser removibles, permiten una higiene sencilla y comer sin restricciones.
- Son compatibles con actividades sociales y deportivas.
Limitaciones
- Exigen compromiso constante: se deben llevar entre 20 y 22 horas al día.
- Su precio suele ser más elevado que el de los brackets.
- En casos de alta complejidad, puede ser preferible la ortodoncia fija.
El papel de la responsabilidad en el tratamiento
Los alineadores requieren un nivel de disciplina mayor que los brackets. El éxito depende de que el niño se acostumbre a colocarlos tras cada comida y mantenga la rutina de uso indicada.
Aquí los padres cumplen un papel fundamental: supervisar, reforzar hábitos y acompañar al menor en este proceso puede marcar la diferencia. Además, es una oportunidad para que el niño desarrolle autonomía y sentido de la responsabilidad respecto a su salud bucodental.
Cómo tomar la mejor decisión
- Gravedad del caso: los brackets abarcan desde lo más leve hasta lo más complejo; los alineadores funcionan mejor en problemas leves o moderados.
- Preferencias estéticas y estilo de vida: discreción y comodidad frente a visibilidad y restricciones.
- Compromiso del niño: la adherencia a las indicaciones es clave en los alineadores.
- Valoración profesional: siempre debe decidirse tras un estudio clínico y radiográfico detallado.
Conclusión
Mientras que los brackets aseguran eficacia en todo tipo de casos, los alineadores invisibles ofrecen una experiencia más estética y cómoda, aunque dependen en gran medida de la constancia del paciente. La decisión final debe basarse en un diagnóstico individual y en la colaboración activa entre ortodoncista, padres y niño.


